Niveles de consciencia

El nivel más bajo sería la desesperanza. Es ese estado vital cuando no sientes nada, lo ves todo negro, tocas el fondo absoluto. Es cuando ves una única salida, el único posible fin que te puede dar alivio: y perpetras el suicidio.

Así que salgamos de allí rápido 😉

Siguiente nivel, es el de la culpa y vergüenza. Te quieres esconder, te sientes indigno… Te dedicas a buscar “quién es el culpable”. Te puedes culpar y castigar a tí mismo o puedes culpar y castigar al de al lado… o puedes culpar en general a “los demás” (pero entonces, ya no puedes ejecutar el castigo, porque no está muy claro quiénes son “los demás”….).

Nivel apatía: Me da todo igual. No protesto. Agacho la cabeza. Qué más da. Es lo que hay. No me cuestiono nada. Me dejo llevar. Otros deciden por mí, yo no pinto nada.

Nivel miedo: El miedo modifica el comportamiento humano. Es un nivel que tiene atrapada muchísima gente. Ya no es por apatía, es por miedo por lo que sigo sin sacar la cabeza de mi concha, no abro los ojos, no escucho…

Nivel avaricia: Es cuando lo que me empuja en la vida es el deseo de tener, de poseer, de acumular… a toda costa. Pierdo el miedo, me lanzo a acumular posesiones. Esa es mi nueva obsesión vital y lo que condiciona mi comportamiento: tener cosas.

Nivel ira: aquí la cosa empieza a parecer interesante… La ira puede ser hasta atractiva, es poderosa, tiene energía, mueve a la acción. Es útil, porque hace que la gente haga lo que tiene que hacer. Muchas veces, sin embargo, enmascara el miedo.

Observa cómo respiras. Los que sienten miedo, respiran superficialmente. Los que se enfadan, respiran aceleradamente. Prueba a respirar lenta, profunda, conscientemente… ¿Notas la diferencia?

🙂 Y recuerda lo que ya dice la medicina oriental: El miedo daña tus riñones, la ira daña tu hígado…

Nivel orgullo: es cuando te lo tienes muy creído. Te sientes superior a los demás. Pierdes el miedo, actúas con prepotencia, con soberbia. Eres ambicioso. Te sientes importante. Quieres ser alguien.

Nivel coraje o valentía. Aquí es donde  empieza lo interesante de verdad. Es cuando le echas pelotas y empiezas a asumir la responsabilidad personal de tus actos.  De repente, te sales fuera de la fila. Tu cabeza sobresale por encima del resto del gentío que sigue andando como un rebaño. Tú tal vez hasta cambies de dirección. De repente no sigues los mismos pasos que los demás, vas a contracorriente. Inevitablemente, atraerás miradas de admiración pero también de irritación. Subidón…

Nivel razón. Empiezas a usar tu coco. A plantearte cosas y cuestionarlas. A pensar. A usar la lógica. A buscar tus propias respuestas pero también a darte el valor que tienes a tus propios ojos. No necesitas un diploma para saber que vales para algo. No necesitas el visto bueno ni el permiso de nadie para avanzar.

Nivel amor. Al principio, se mezcla la razón y el corazón: es el amor condicionado. “Si hace los deberes, me pondré muy contenta. Cuando te portas bien, te queremos.”  (También existe el amor incondicional: “Aunque seas un asesino, te quiero, hijo”)

¿Qué es el amor?

Ojo, estar enamorado no tiene nada que ver. Estar enamorado es pasar un período de locura transitoria durante el cual en tu cuerpo reina la feniletilamina. Sus efectos hacen que no necesites comer ni dormir apenas, que te sientas pletórico, tengas energía para dar y regalar y seas incapaz de ver ni un solo defecto en el causante de esta explosión hormonal. Lo bueno es que es temporal. Las células del cuerpo se cansan pasado un tiempo, y con la misma entrega con la que se dedicaban a irrigar tu cuerpo con oleadas de feniletilamina y demás dopaje vario, de repente se cierra el grifo. Viene el momento de despertar a la realidad (a veces, algo brusco como os decía). También es un descanso.

La definición del amor es simple:

El amor no es lo que voy a recibir, el amor es dar.

La base de practicar el amor, para alcanzar este nivel de consciencia,  es  quererse uno a sí mismo…

“Sé amable contigo mismo y luego trata a los demás de la misma manera.”

Si tú te sientes bien contigo mismo, los demás lo notarán y se sentirán bien contigo.

Y ahora, noticia: el amor no es el último de los niveles. Es simplemente uno muy potente… donde empieza la auténtica magia antiaging (todo esto de los niveles es una teoría alternativa del origen de las enfermedades, por cierto). Está demostrado que los pacientes que reciben un trato amable, se curan mejor y más rápido… ¿Y a quién no le mejora el día una sonrisa, una caricia, un regalo? Amor… Gratis, mágico, al alcance de todos y tan poco aprovechado en este mundo…

¿Qué tiene que ver esto del “nivel de consciencia” con la salud? Mucho…

Con  nuestros pensamientos generamos emociones, las emociones hacen que se secreten diferentes hormonas, las hormonas actúan, tienen un efecto a nivel fisiológico en el cuerpo. Así, lo que pensamos y sentimos influye en nuestro estado de salud.  Pero además, nuestro pensamiento genera energía y esa energía atrae a gente “en la misma onda”… y así se potencian los efectos, si lo sabemos aprovechar.

¿Sabéis en qué consiste tal vez la mayor lección de la vida? En buscar gente con corazones como el tuyo. Con la edad empiezas a comprender la importancia de rodearte de las personas adecuadas. Porque así ganas en salud, nunca mejor dicho.

Todo en este mundo existe. Todo es. Como miles y miles de realidades paralelas, como todos esos canales de televisión que nos ofrecen las cadenas y que se emiten a la vez. Si te pones a leer la programación para intentar abarcarlo todo, cuando has terminado, ya todo ha pasado y puedes empezar de nuevo y no has visto nada. No podemos ver más de un programa a la vez (o sí, pero entonces no te enteras bien de ninguno de los dos, creo… probad a poneros dos películas a la vez y ya me diréis…). Y eso mismo pasa en la vida: el nivel de consciencia que elegimos es como sintonizar una sola emisora de radio, elegir un solo canal de los miles de canales de televisiones disponibles… para poder enterarte de algo.  Y no es lo mismo estar sintonizado en nivel de consciencia “miedo” que nivel de consciencia “amor”…

El nivel inmediatamente siguiente al amor es:

Alegría. Es como vivir con una especie de felicidad interior, una alegría silenciosa que bulle por debajo de tu piel e impregna tus actos. A veces, es como una paz interior… Ojo de no confundirlo con el nivel de la apatía. Es simplemente la calma que te da tener el corazón tranquilo.

Por encima del nivel de la alegría, hay otro nivel (mi favorito): el del humor. El sentido del humor, me refiero. La risa. La risa es increíblemente terapéutica.

Reírte con ganas es sanador. Dicen que tener un ataque de risa descontrolada hasta que te duelan los costados, alarga la vida. Algo habrá de cierto. ¿A quién no le gusta reírse? ¿Y a que os sentís mejor después de unas buenas risas?

¿Cómo entrar en este nivel absolutamente imprescindible para tu buena salud, si no te sale? Hay recursos. Lo que funciona siempre, por ejemplo, son vídeos de bebés riéndose. Por ejemplo, en youtube hay unos cuatrillizos cuya risa es totalmente contagiosa :-))) O puedes empezar con otros vídeos, poco a poco:

Tal vez el nivel más básico de humor es reírse de la desgracia de otros. Los típicos vídeos de gente que se pega una leche, etc. Luego puedes ir subiendo de complejidad con vídeos, monólogos y cortos… de humoristas y cómicos, algunos auténticos genios… Tal vez la clase más alta del humor es cuando el humorista consigue que la situación graciosa se produzca en tu mente, cuando te hace imaginarlo… Pero si estás muy deprimido, olvídate de estas sutilezas y ponte los cuatrillizos. Con eso pones el cerebro en modo sonrisa mucho antes 🙂

Siguiente nivel es la gracia. “Grace” en inglés. Casualmente en castellano, una de las acepciones de “gracia” es “capacidad de alguien o algo para hacer reír” pero aquí los tiros van más bien por (del diccionario de la RAE):

3. f. Don o favor que se hace sin merecimiento particularconcesión gratuita.

4. f. Perdón o indulto.

5. f. Potestad de otorgar indultos.

Cuando alcanzamos este nivel de consciencia, es cuando se producen esos casos de curación milagrosa o sanación que deja la medicina occidental perpleja. Son cosas que en el mundo material no hay por donde cogerlas, pero en el mundo energético o funcional son perfectamente lógicas y han estado y están presentes en todas las culturas a lo largo de toda la historia de la humanidad.

El nivel más alto: La gloria.

La gloria es honor, majestad, pero también esplendor… ¿Os imagináis en ese estado de mente? Gloria eterna…

Todo es. Todo existe. Todo avanza. Y la razón de nuestra presencia aquí es la evolución y la mejora constante. Alcanzar la gloria… Como alcanzar la inmortalidad en cierto modo.

Para acabar, en resumen, yo destacaría: nivel humor. Ya sabéis, “a mal tiempo, buena cara”. Vídeos de bebés descojonándose => el cerebro recibe el mensaje de “músculos de la cara estirados en forma de sonrisas = el cerebro cree que somos felices” => el cerebro se sintoniza en el nivel alegría / humor y todo saldrá mejor 😉

“Fake it till you make it.”

Y un pequeño chiste para terminar:

Un loco es dado de alta de un manicomio, supuestamente curado. Sale por la puerta y se pone a andar, arrastrando tras de sí una cuerda. El médico sale corriendo detrás de él y dice: “Oiga Ud., ¿pero dónde va con esa cuerda? ¿Por qué la arrastra así??” 

Y el loco contesta afablemente: “Es que empujándola delante, se me arrugaba…” 

Artículo inspirado en la genial charla de Jaroslav Dusek y Dr. Pavel Nyvlt.

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