La cripta de invierno

Es el título de una novela escrita por Ann Michaels que acabo de terminar de leer.

Conclusiones:

  1. Las personas hipersensibles, tal vez no deberían leer esta obra…
  2. Tras la lectura de un libro como este, nunca verás la vida de la misma forma.

Pocas veces un libro me haya dejado tan… descolocada, traspuesta y revuelta.

Es una novela deliciosa para todos los que amen la lectura, la historia, para los que reflexionan y se cuestionan las cosas, para los que amen y también para los que hayan experimentado una pérdida.

Porque más que del amor, el libro habla de eso: de pérdidas. De muertes. De vidas desaparecidas, de ciudades arrasadas y vueltas a construir sobre los escombros llenos de muertos. De muchos muertos anónimos, demasiados para poder abarcarlos con la mente y poder entender tanta crueldad… si las vidas humanas fueran espigas de trigo, habla de campos arrasados con una guadaña afilada y certera; y habla de una sola muerte, sesgada antes de que la punta verde rompa la negra tierra y asome a la luz del sol en primavera.

“Después del nacimiento un niño permanece durante meses en el cuerpo de la madre; como la luna y las mareas. Antes de que el niño llore, la madre se ilumina, húmeda de leche. Antes de que el niño despierte y llore en la noche, la madre despierta. En la profundidad de la cripta craneal del niño, la mirada de la madre teje las sinapsis sueltas.

Y cuando un niño es un espíritu, pasa exactamente lo mismo.”

Habla de lugares y de su pertenencia, del orden de las cosas… el orden ancestral e inherente a cada lugar y el que la mano del hombre se empeña en modificar a su antojo…

Habla de botánica y del olor de la lluvia… del petricor. Habla de recuerdos, de padres e hijos… Y de una pareja con “una comunión mental que generaba un placer casi demoledor”. Para mí ha sido todo un descubrimiento y una de las historias de amor más profundas jamás contadas.

En fin. Es una novela magnífica, una joya única en su especie y una lectura que cambia tu mirada… Y eso ya es un gran resultado tras una lectura, ¿no creéis? Aunque te deje el cuerpo pesado lleno de una tristeza indescifrable…

dav

“En toda infancia hay una puerta que se cierra, había dicho Marina. Y también: sólo el amor verdadero nos espera mientras atravesamos un duelo. He ahí la verdadera confianza entre las personas. En todas las épicas, en todas las historias que han permanecido a lo largo de muchas vidas, siempre hay la misma verdad: el amor ha de esperar a que las heridas se curen. Ésta es la espera que debemos hacer los unos por los otros, no por un sentido de la piedad, o para establecer un juicio de valor, sino como si el perdón fuera un punto de encuentro. ¿Cuántos están dispuestos a esperar por otro de esta manera? Muy pocos.”

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