Diferencia entre niño y adulto

La primera y más obvia, que nadie se pondrá a rebatir, es desde el punto de vista físico: un niño es más pequeño, tiene menos fuerza, no es capaz de valerse por sí mismo.

El adulto es grande, está completamente desarrollado y se halla en la plenitud de sus facultades físicas y mentales.

Aquí ya empezamos a pisar terreno resbaladizo. Porque eso de la plenitud de facultades mentales… en muchos habría que verlo dos veces.

Pero hay una cosa que produce más controversia aún y es cuando alguien sostiene que un niño tal vez no esté preparado emocionalmente o mentalmente para según qué exigencias del mundo de los adultos en según qué momento. Que tal vez un niño no sea capaz de aguantarse, de callarse, de estarse quieto… Y todo el mundo salta: “Los niños tienen que aprender a…”

Yo miro a mi alrededor, comparo a los adultos y a los niños y se me encoge el corazón de lo bien aprendida que tenemos la lección. Al final, todos pasamos por el aro.

Los niños son maravillosamente espontáneos, se entretienen enseguida con cualquier cosa en cualquier lugar, su energía es como una chispeante bengala de Navidad…  El adulto está lleno de inhibiciones y su energía está más reposada, contenida como aguas mansas de un estanque. Los niños vibran con su entorno, el adulto parece parte del decorado, inmóvil, estático.

Los niños son alegres, los adultos están deprimidos…

Un niño es generoso y compasivo… hasta que alguien le enseña la lección de “tú mira por tí y no te metas dónde no te llaman”.

Un niño no conoce la ironía ni el sarcasmo ni el chantaje… hasta que las ha sufrido demasiadas veces y empieza a utilizarlas a su vez.

Un niño es puro, no conoce la doblez… hasta que coge uso de la razón y aprende a orientarse en la jungla de la vida del maravilloso mundo de los adultos y aprende a sobrevivir en sus yermas extensiones como un carroñero más.

Y así un largo etc.

Yo no creo que todos deberíamos ir por la vida brincando y jugando a las canicas hasta los ochenta años pero tampoco me parece bien que los niños tengan que ser como unas estatuas, serios, formales y comedidos siempre…

Simplemente creo que cada etapa tiene su momento y puesto que de adultos esa chispita de la alegría pura de un niño en el corazón es cada vez más difícil de encender, dejemos a los niños ser niños mientras puedan.

Así reviviremos parte de la infancia que se nos esfumó.

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