Cómo sobrevivir al SPM

Guía para hombres (que las mujeres podemos con todo).

Hola, bienvenido al SPM o síndrome premenstrual. Si lees esto, es porque tienes novia, esposa, tal vez una hermana o incluso una hija que una vez al mes, te sacan de quicio. Si tienes más de dos de las que he enumerado a la vez siendo una sola persona, eres un pervertido. Aún así, te voy a dar unos consejos sencillos:

  1. Regálale chocolate. En general, funciona muy bien.
  2. No discutas con ella. No la agobies con tu punto de vista, a nadie le interesa tu opinión y lo que tú piensas. Lo único que importa es que ella está a punto de explotar dentro de su propia piel.
  3. ¿No la ves que está hinchada, estreñida, con la cara llena de granos, el pelo grasiento? Pues espabila. Interpreta correctamente las señales. Eso son las señales. También hay otras:
  4. ¿Te sientes indignado y menospreciado porque te contesta mal? Pues bájate de tu pedestal, es ella la que sufre. ¿De verdad es tan difícil decir: “Lo que tú digas, cariño,” pensando para tus adentros lo que te dé la real gana? Nosotras lo hacemos continuamente con vosotros.
  5. Es el momento de regalarle más chocolate. Tira la casa por la ventana y cómprale unas tabletas de Lindt que están mucho mejor. A veces, en algún ataque de clarividencia lo habrás hecho y funcionó, ¿a que sí?
  6. No te lo tomes como algo personal. Cuando la mujer está mal por dentro, tú sientes que el mundo se desmorona alrededor, porque muchas cosas dependen de ella, aunque eres tú, ¡¡por supuesto que eres tú el macho de la casa!! Pues ejerce como tal y no te quedes como un tonto si ella está fuera de servicio.
  7. ¿Qué tal si cocinas, si pones lavadoras, recoges y doblas la ropa, juegas con los niños por las tardes y les lees los cuentos antes de ir a dormir? Esos chicos del fútbol o del basket de la tele se tendrán que apañar unos días sin ti.
  8. Mejor déjalo y no hagas nada, porque no lo harás como ella lo suele hacer y terminaréis discutiendo igualmente.
  9. Así que mejor mimetízate con el entorno, imagina que ella es un rosal y medita sobre el siguiente proverbio árabe:
  10. “No te quejes porque un rosal tenga espinas. Alégrate de que una planta espinosa tenga flores tan hermosas.”

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