Los mejores planes con niños

Lo prometido es deuda… aquí va mi opinión personal sobre cómo pasar un buen rato con un niño. Sobre el hecho de planificar cualquier cosa con un niño a cuestas ya hablaremos en otra ocasión.

Es sencillo. El mejor plan con un niño es llevarle al parque. Aquí el único pequeño inconveniente puede ser el que os aburra sobremanera llevar a vuestro hijo al parque. En ese caso entiendo que os resistáis y os empeñéis en hacer otro tipo de planes.

El problema de estos eventos es que para que a los organizadores les resulten rentables, han de tener una gran afluencia. Y se masifican. Os prometen diversión en familia, experiencia inolvidable y pasar grandes e irrepetibles momentos juntos, pero habrá interminables colas y muchos, muchos padres deseosos de arrancar su pedacito del cielo a la vez que vosotros.

Yo pienso que estos eventos se han inventado y se organizan no por los niños, pero para los padres. Porque ir al parque día tras día para muchos resulta un poco cansino o les “sabe a poco”. Así que ¿porqué no disfrutar de una tarde de concierto por todo lo grande, en el mismísimo Palacio de los Deportes, viendo como unos ocho tíos y tías con petos vaqueros, rezumando felicidad y buen rollo por todos los poros, saltan por el escenario al ritmo atronador de “¡El patio de mi casa, es particular!!”? ¿Qué más da que entre el público se oyen llantos de niños y que vuestro propio retoño no se termina de enganchar, le aguantáis lo que podéis, “con lo que ha costado la entrada” y al final, os rendís y os vais antes de que haya acabado?

Como buenos padres novatos, deseosos de ofrecer a nuestro tierno amor todas las experiencias posibles y en el fondo, durante mucho tiempo no sabiendo ni qué hacer con él, nos hemos apuntado a unos cuantos saraos de esos.

Aquí va un pequeño repaso, para que os situéis:

Teatro o concierto para bebés.

A cualquiera que no sea un padre medio moribundo por la falta crónica de sueño, el mismo nombre indica que se trata de una cosa poco creíble. ¿Para bebés?? ¿Qué percepción de una obra teatral – o musical, si se trata de concierto – va a tener un bebé? Pues bien, los padres no nos planteamos esta lógica pregunta y si vemos un anuncio de teatro o concierto para bebés, nos tiramos de cabeza. Estos sitios siempre terminan llenos hasta los topes y siempre acuden el padre y la madre, con el pobre bebé de 10 meses en el regazo, así que si miras el público, te encuentras el doble de adultos que bebés, siendo el espectáculo “para bebés”. Todos los adultos sonríen como idiotas, la mayoría de los bebés lloriquea y en la puerta hay un ejército de carritos. Suelen durar una hora que es demasiado para los peques.

Cuentacuentos

Un gran invento, porque son cortitos y a nosotros particularmente nos encanta contar cuentos e historias. De hecho nos ha gustado tanto tanto a mi chiquitín y a mí, que me he convertido en cuenta-cuentista aficionada ocasional y os puedo decir, que los cuenta-cuentistas son grandes profesionales y se merecen todo mi respeto y admiración por el gran trabajo de actores que hacen. ¡Que ponerse a contar un cuento delante de los niños no es tan fácil!

Talleres de manualidades varios

No es lo nuestro, en las ferias hemos participado en alguno, pero el peque casi siempre se quería ir nada más empezar y los trabajos los hacía yo por él. Pero este verano tenemos una prometedora recomendación de mi primo para visitar una fábrica de vidrio con taller, dónde puedes soplar (niños incluidos) tu propio jarrón o lo que sea que te propongas  crear (puede que nos salga un pisapapeles abstracto, pero ¡estoy decidida a probarlo!). Ya os contaré qué tal.

Cocina  con niños

Aquí por cocina se entiende hacer repostería, que “Pollo estofado en familia” no tira tanto como la promesa de hornear y decorar unos cupcakes o unas galletas.

No hemos ido nunca a uno organizado, pero lo practicamos en casa algún que otro fin de semana. No hemos tenido ningún percance con el horno, pero alguna que otra placa de galletas sin hornear ha terminado espachurrada en el suelo… por lo demás, es bastante divertido y no se lía ninguna situación que una buena pasada de aspiradora no pueda arreglar.

Por cierto, involucrar a los niños en la preparación del plato, para que luego se lo coman con ganas, y así conseguir que tomen verduras u otros alimentos que les gustan menos, en nuestro caso no funciona. A mi pequeño ayudante de cocina le encanta pasarme las verduras para que las corte en juliana y echarlas a la olla después, pero cuando le ofrezco un humeante cuenco del producto final, no cuela. Sin embargo, si empanamos filetes o hacemos sanjacobos caseros, se los zampa que da gusto, y nuestras galletas caseras desaparecen a una velocidad vertiginosa.

Hasta aquí el repaso de algunos de los planes con niños. Por supuesto, hay más… restaurantes temáticos, museos, granjas, ferias, circos y otros espectáculos… Para que uno se oriente entre tanta y tanta oferta de planes infantiles, salen hasta suplementos del periódico con toda la programación. Y nuestro buen amigo el Internet nunca falla, hay varias páginas web y unos cuantos Facebook con lo más fresco de lo más fresco de cada fin de semana. El problema es que a la vez que tú, lo leen decenas de padres más.

No os voy a decir los sitios concretos, porque quiero que dónde hayamos pasado los mejores momentos, los podamos seguir pasando en intimidad… y cualquier familia que vaya casualmente que también lo pase bien, algo que se eliminaría por completo si medio Madrid acude en tropel a pasarlo bien, porque Fulanita no pudo aguantarse la boca callada en su blog (aunque de momento no tengo tanta afluencia de lectores, pero una puede soñar…).

Así que no os digo cuáles son los mejores parques para ir, pero os digo una cosa: en el fondo, cualquier parque vale. Los hay tope guay, como los barcos piratas, los hay con toboganes gigantes… pero vale hasta el parque más cutre de la plazoleta al lado de tu casa, con un tobogancillo y dos balancines. Los niños se lo pasan igual de bien.

Hay una cosa en la que coinciden los expertos: a los niños lo que mejor les va es el juego libre (no el juego dirigido), y los niños necesitan moverse y experimentar el mundo “en 3D” y a través de todo su cuerpo (no sólo enganchados a la tele o una tablet). Y el sitio ideal dónde pueden disfrutar las dos cosas: es decir, juego libre y movimiento, son los parque infantiles.

Y por eso funcionan y son el mejor plan, dónde el crío se lo pasa bomba siempre.

Os voy a dar un ejemplo: el verano pasado, fuimos 4 días a Disneyland París. El viaje estuvo genial, las atracciones, los personajes, los espectáculos… pero el momento cúspide de cada día fue soltar al final de la tarde a nuestro pequeño en una de las zonas de columpios infantiles que muy loablemente tiene el parque y verle correr y saltar alegremente no tenía precio. Y la prueba tangible de su relajación fue que a los 10 minutos, nos íbamos corriendo a los baños más cercanos, porque le entraban ganas de… ya sabéis, hacer popó.

Y, para terminar, una anécdota: Cuando estaba embarazada, mi hermana que vivía en París me trajo unas cosas para el bebé que le había regalado una compañera de trabajo. Hablando de todo un poco, mi hermana me confesó que aún no había tenido ocasión de ir a visitar la catedral de Chartres, que está a una hora de París y le dije: “Tienes que ir, ¡dicen que es preciosa!” Y mi hermana, con su peculiar sentido del humor, me contestó: “Sí, mi compañera de trabajo ha ido y le pregunté qué tal. Me dijo que en la entrada había unos castillos hinchables y la verdad no me supo decir nada más. Que los críos se lo pasaron bomba, eso sí.”

Cómo la entiendo ahora.

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